Es lógico que sea así ya que nuestra abuela y nuestras madres nos transmitieron, además de ideas, sentimientos y valores, un maravilloso tesoro constituido por las palabras, dichos y expresiones que fueron parte de sus vidas y después de las nuestras.
"Supitaña", al igual que su masculino, se utiliza para describir algo que ocurre de forma pronta, impensada o de improviso. Funciona como un sinónimo de súbito o repentino, y se asocia frecuentemente con hechos y acontecimientos que nos pillan por sorpresa, de la misma manera que la locución "de sopetón". (1, 2)
No en vano tanto "supitaña" como "sopetón" derivan del vocablo latino supitum, que significa precisamente "súbito" o "repentino". "Sopetón" inicialmente se refería a un golpe fuerte y repentino dado con la mano, pero acabó designando cualquier suceso que ocurre de forma imprevista. (1, 2)
Sin embargo, todos sabemos que no es este el sentido con el que utilizamos la palabra "supitaña", siempre en femenino. Y es que con ella solemos referirnos despectivamente a una "mujer contestona, picuda, chillona y raspa". (3)
Es decir, que describimos a una mujer de mal carácter, desagradable, conflictiva, arisca o de trato difícil.
Y ahí lo dejo, seguro de que todos conocemos a alguna persona a la que "supitaña" retrata a la perfección.
Fuentes:
(1) Buitrago, A. (2007). Diccionario de dichos y frases hechas. Espasa Libros.
(2) Doval, G. (2014) Del hecho al dicho. Alba Libros.
Imagen generada po IA.


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