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Cundir más que el arroz; pasarse el arroz; que si quieres arroz, Catalina; arroz y gallo muerto


Además de ser uno de los alimentos que más sacian, siempre se ha dicho que el arroz cunde mucho ya que se hincha y aumenta su volumen con la cocción. Por esa razón, uno de los significados de "cundir" es "dar mucho de si" o "dar la impresión de que hay más cantidad". (1)

Por ello es muy común en Torrellas, refiriéndose a una persona que abunda mucho porque está en todas partes y a todas horas, (2) decir que «Cunde más que el arroz» , comparación que suele utilizarse frecuentemente con los niños especialmente movidos y que dan mucho "tormento".

También se dice que una faena cunde cuando se hace con soltura, pronto y bien, adelantando y progresando mucho en poco tiempo. De hecho, si se le dice a alguien "¡Que te cunda!", se le está deseando una buena productividad en el tiempo que va a dedicar a un trabajo. (3)

Se dice también que "el arroz está pasado" cuando, pasado su punto óptimo de consumo, se reblandece y se convierte en incomible. De ahí que se diga que a alguien «Se le ha pasado el arroz» cuando deja pasar el momento oportuno o la época más propicia para algo (4) y  más en concreto si ha llegado a esa etapa de la vida, conocida como madurez, sin tener pareja ni hijos

La frase puede ser dirigida a un hombre maduro que sigue soltero y al que, por esa razón, también se le dice "solterón" o, como en Torrellas, "mozo viejo". Pero en realidad es toda una perla machista que solía decirse "cuando a una moza se le pasaban los años de lozanía, los años de merecer, los años jóvenes, en una palabra que se estaba haciendo mayor y dejaba de poder tener hijos". (5)

Aunque esta frase causaba verdadero pánico en las mujeres de antaño hoy, afortunadamente, ha perdido todo valor puesto que ser madre no está ya sujeto a tener que encontrar un marido o compañero de vida o se puede optar también por no tener descendencia. También es una opción no casarse o ni siquiera tener pareja.

Los oídos sordos que hacen muchas mujeres en la actualidad al "arroz pasado" de la expresión anterior nos llevan a recordar otra que ya vimos en su momento en este blog. (6) 

Se trata de «Que si quieres arroz, Catalina», de inciertos orígenes pero ampliamente utilizada para referirse a quien no escucha o finge no escuchar porque le da lo mismo lo que le digan. Si tenéis interés aquí (7) aparece una nueva teoría sobre su origen para que podáis elegir la que más os agrade ya que todas ellas son discutibles.

Ya veis cómo cunde el arroz. Tanto es así que en Torrellas -también en otros lugares- cuando alguien te pregunta qué vas a comer y se quiere ponderar la esplendidez de un banquete o de una comida festiva y, al mismo tiempo, ocultar el menú para que sea una sorpresa, se le suele responder «Arroz y gallo muerto».

El origen del dicho parece que hay que buscarlo en la celebración del carnaval durante la Edad Media, época en la que solían colgar un gallo cabeza abajo. Los jóvenes, con los ojos vendados, daban palos al aire  con una estaca en una especie de cucaña salvaje hasta que uno de ellos lo mataba y se quedaba con él como premio. (8)

Como es lógico, el ganador invitaría a los amigotes y para ello nada mejor que guisar el gallo con arroz, plato habitual de aquellos tiempos, por aquello de lo que cunde. Con el tiempo el dicho "arroz y gallo muerto" adquiriría su significado actual de garantía de comida de fiesta.

Y como de arroz se trata, no puedo resistirme a terminar con el estribillo de una jota que se emplea cuando alguien te dice algo que no tiene nada que ver con lo que estabais hablando:

"Y como sé que te gusta el arroz con leche, por debajo de la puerta te echo un ladrillo".

¿Quién da más?


Notas:

(1) Minoría de uno solo.

(2) (5) Marín Royo, L.M. El habla en la Ribera de Navarra.

(3) Wikcionario.

(4) (8) Buitrago, A. Diccionario de dichos y frases hechas.

(6) Ver "Que si quieres arroz, Catalina; como quien oye llover" (18-12-2019)

(7) Emitologías.

Imagen: Estrellas de lana.




Que si quieres arroz, Catalina; como quien oye llover

"Vivía en la provincia de León un judío converso cuya esposa se llamaba Catalina. A ésta le gustaba tanto el arroz que lo consumía a diario y además se lo recomendaba a todo el mundo, como el remedio ideal para los males. Un día Catalina cayó enferma y como rechazara todo tipo de medicamentos, sus deudos decidieron servirle una escudilla de arroz, pero ésta lo rehusó también. «Que si quieres arroz, Catalina», le gritaban éstos una y otra vez. Pero Catalina entregó su alma a dios, rechazando lo que con tanto entusiasmo había aclamado en vida". (1)

Con esta curiosa historia se intenta explicar el origen de este dicho, tantas veces oído a la abuela y a nuestras madres. Siempre se ha utilizado cuando preguntamos algo y recibimos la callada por respuesta o cuando pedimos que alguien realice algo que se queda sin hacer.

Para algunos autores esta historia no es convincente ni tan antigua como para considerarla medieval. (2) A mi particularmente me convence más la explicación que da el doctor en Filología Semítica Federico Corriente que afirma que esta expresión es, en realidad, un arabismo

Para Corriente se trataría de un refrán que suena extraño en castellano "porque lo que tenía sentido era una expresión andalusí fonéticamente similar". Por ello sugiere la hipótesis de que "Tiríd ‘ala rrús, aqṭá‘ lína, la frase que se preguntaba a la esposa que se casaba por segunda vez, acabó convertida en “que si quieres arroz, Catalina”. En árabe, las palabras arroz y esposo suenan parecido". (3)

En cualquier caso, se prefiera una u otra teoría, el origen de este dicho sigue siendo bastante incierto. Pero su significado es claro y se aplica a quienes no hacen el menor caso de lo que se les dice. Por eso muchas veces se acorta diciendo: "que si quieres arroz" o simplemente "que si quieres", por aquello de economizar esfuerzos ante quien le va a dar lo mismo lo que le digas.

Otra expresión que nos decían de pequeños y que también se refiere a cuando no se hace caso de lo que se escucha o de lo que sucede es "como quien oye llover"

Se utiliza especialmente en las situaciones en las que una persona se dirige a otra y ésta parece no prestar atencióncomo quien, estando a cubierto, oye o ve la lluvia. (4) Y más, si es una llamada de atención, echando una bronca o una reprimenda a alguien.

Solamente he encontrado una posible explicación sobre el origen de esta expresión, la cual podría ser cierta pero al no haber podido hallar confirmación en otras fuentes hay que tomarla con precaución. En cualquier caso la transcribo literalmente:

"Su origen se remonta a la llegada de los conquistadores españoles a América, concretamente a su encuentro con los aztecas en 1519. 

Cuando Hernán Cortés se reunió con Moctezuma, el emperador americano llegó con todo su séquito, en el que se incluía un joven muchacho que ocupaba el cargo de Quiahuitlacapoc, una especie de sacerdote de Tlaloc, dios azteca de la lluvia

El Quiahuitlacapoc (que viene de quiahuitl, lluvia, y de acapoc, escuchar, sentir) tenía la función de escuchar e interpretar el sonido de la lluvia, ya que los aztecas creían que Tlaloc les enviaba mensajes a través de cada aguacero, ya fueran proféticos (pluviomancia) o, sencillamente, de orientación y organización de la vida y la sociedad. 

Este Quiahuitlacapoc llamó poderosamente la atención de los soldados españoles, que lo veían presente en los encuentros entre Moctezuma y Cortés pero ensimismado, ajeno a la conversación y escuchando la lluvia mientras su emperador se jugaba la suerte de su imperio. 

Tanto les sorprendió su papel y su abstracción que acabó siendo el centro de sus burlas. “El que oye llover”, como le apodaron, pasó a tener por tanto su significado actual, el de alguien presente en una conversación pero perdido en sus propios pensamientos". (5)

Estaréis de acuerdo conmigo en que es una hermosa interpretación y que bien podría haber ocurrido así.

De cualquier manera "como quien oye llover" es, por mi experiencia, una expresión muy acertadaLa lluvia se oye, es decir, "se percibe con el oido" (sobre todo el que está protegido de la lluvia) a diferencia de aquello que se escucha, es decir, "se oye con atención". (6)

De eso puedo dar fe. Los alumnos en clase muchas veces parecen atentos pero en realidad están a años luz del aula, navegando por el espacio sideral, en lugares muy, muy, muy lejanos...

Traerlos de vuelta a la realidad no siempre es tarea fácil y, cuando al fin lo consigues, siempre te dicen que no están distraídos, que te oyen. Lo cual no deja de ser cierto: te oyen... pero no te escuchan.

Eso, y no otra cosa, es estar como quien oye llover.


Notas:
(1) Junceda, L. Diccionario de refranes, dichos y proverbios. Blogs 20 Minutos.
(2) Iribarren,J.M. El porque de los dichos.
(3) "Que si quieres arroz, Catalina y otros arabismos en español". El País.
(4) Buitrago, A. Diccionario de dichos y frases hechas.
(5) Emitologías.
(6) Fernández Vera, A. Significado y origen de dichos españoles.
Imagen: El Radio.