Hace unos días tuve que realizar una gestión de tipo administrativo para lo cual madrugué, ya que me gusta hacer las cosas "con la fresca" y más en medio de este verano interminable de altísimas temperaturas.
Suelo llegar justamente cuando abren o acaban de abrir al público pero nunca puedes estar seguro de que, aún así, no te toque una buena espera por unas razones o por otras. Cuál no sería mi sorpresa al comprobar no solo que era el primero sino que la persona que me atendió lo hizo de forma breve y eficaz.
Contento y satisfecho por un trámite que me había llevado tan poco tiempo me vino a la cabeza un dicho torrellano que, como siempre, solemos evocar justamente en el momento adecuado: "ha sido llegar y engranar".
Esta expresión, muy aragonesa y muy de nuestra madre, describe maravillosamente la satisfacción de una tarea que se realiza con rapidez y sin contratiempos. "Engranar" en las zonas cercanas al Moncayo, no solo aragonesas sino también castellanas, riojanas o navarras, significa "funcionar" o "ponerse en marcha". Alude así al acoplamiento de las piezas dentadas de un engranaje o maquinaria, las cuales, al encajar perfectamente, comienzan a girar en armonía.
La locución completa llegar y engranar describe la acción de comenzar un trabajo de manera inmediata y fluida, sin perder tiempo en preparativos inútiles o vacilaciones.
Recordé también que, si le hubiésemos preguntado a nuestra madre cuánto había tardado en realizar esa gestión, hubiera respondido con toda seguridad: "¡Bendito..., llegar y engranar!"
Ese "¡Bendito...!" se utiliza como una muestra espontánea de alivio, gratitud y profunda satisfacción cuando el tiempo cunde, el trabajo avanza rápido o una tarea sale mejor y en menos tiempo del previsto.
"Bendito", proviene de la locución latina bene dictus (compuesta por bene, que significa "bien", y dictus, "dicho" o "hablado"), que originariamente equivalía a hablar bien de alguien, alabarle o desearle el bien. Ese sería, Rafa, el significado del segundo apellido de tu padre.
Aunque "bendito" adquiere matices muy variados según el contexto cultural y la situación, en el habla aragonesa se arraiga en cuando antiguamente la jornada laboral en el campo dependía del clima y de la fuerza física. Que el tiempo "cundiera" -es decir, que rindiera mucho- no se veía solo como mérito propio, sino como bendición divina o un favor del cielo que evitaba el cansancio extremo o la pérdida de la cosecha.
De ahí que "bendito" provenga de la costumbre de exclamar "¡Bendito sea Dios por lo que nos ha rendido el día!". Con el paso de las generaciones, la expresión se fue acortando por economía del lenguaje hasta quedar en un enérgico y característico "¡bendito!".
No quisiera terminar sin referirme a "¡Benditosadios!" otra interjección utilizada muy frecuentemente por nuestra madre y en las comarcas limítrofes del Moncayo como pronunciación coloquial y ultra-rápida de la exclamación "¡Bendito sea Dios!" empleada para celebrar que una tarea difícil ha concluido con éxito o que un contratiempo se ha resuelto satisfactoriamente de forma inesperada.
Me vienen a la cabeza, sin embargo, otras situaciones con las que con un "¡Benditosadios!" nuestra madre manifestaba su sorpresa, asombro o indignación ante hechos inesperados, absurdos, accidentales o censurables. En especial cuando le chocaba la indumentaria, la apariencia o el compolrtamiento de alguien.
Algo similar a aquella vez en el País Vasco cuando, sorprendida por algo que se dijo y en un involuntario lapsus, exclamó "¡Santa Catalana!" provocando el regocijo de quienes estábamos con ella. Seguro que Isabel y Elena no dejarán, como yo mismo, de sonreir al recordarlo.
Fuentes:
Romanos Hernando, Fernando. Dizionario aragonés de las comarcas de la Alta Zaragoza. Trabajo inédito de investigación lingüística.
Gargallo Sanjoaquín, M., Notas léxicas sobre el habla de Tarazona y su comarca. Ed. Institución Fernando el Católico, Zaragoza, 1985. Separata del Archivo de Filología Aragonesa.
Vera Mayor, A. Palabras usuales por las tierras de Ágreda y otras en desuso. Revista del Centro de Estudios de la Tierra de Ágreda (CETAMS). Se puede consultar y descargar en Dialnet.
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