¡A buenas horas, mangas verdes!

Todo el mundo conoce el significado de esta expresión que se refiere a cuando alguien llega tarde a una reunión o a una cita y, sobre todo, cuando algo que era muy esperado se produce cuando ya no sirve para nada. Este significado de censura por la demora en atender las necesidades o en solucionar los problemas (1), no ha cambiado desde la aparición de la frase  a finales del siglo XV.

En aquella época numerosos nobles eran auténticos bandoleros que encabezaban ejércitos de mercenarios y soldados sin empleo dedicándose a cortar los caminos, asaltando a los viajeros y comerciantes y extorsionando y saqueando a los agricultores.

Por esta razón los Reyes Católicos crearon uno de los primeros cuerpos policiales organizados de Europa, la Santa Hermandad. El hecho de que su función principal fuese la represión de la delincuencia en los caminos y las zonas rurales, fuera de pueblos y ciudades, hace que algunos autores lo consideren un antecesor de la actual Guardia Civil.

El uniforme de los soldados de la Santa Hermandad consistía en un "coleto" o chaleco de piel hasta la cintura y unos faldones hasta la cadera. Como el chaleco no tenía mangas, dejaba al descubierto las de la camisa, que eran verdes. (2)

Por el color de sus mangas se les conocía popularmente como "Mangas Verdes", que les hacían fácilmente identificables. También se les denominaba como "cuadrilleros"  bien porque siempre iban en cuadrillas de a cuatro o porque llevaban como arma el "cuadrillo", una flecha de ballesta de base cuadrada y punta piramidal. (3)

Una vez capturaban a los malhechores los llevaban al lugar donde habían cometido el delito. Allí la Santa Hermandad actuaba de policía, juez y verdugo ya que estaba facultada para condenar y ejecutar la sentencia sin juicio previo. La condena a muerte se efectuaba de forma pública con el disparo de los cuadrillos o saetas. (4)

Estos castigos tan severos aseguraron su eficacia, permitiendo limpiar los caminos de ladrones y asegurar el fortalecimiento de la autoridad real para quien el fin justificaba los medios.

Temidos y respetados, sin embargo con el tiempo su labor fue degenerando en indisciplinas y abusos. Las quejas se fueron acumulando: no llegaban nunca a tiempo, los crímenes quedaban impunes o eran los propios aldeanos quienes debían hacer frente al problema, ya que cuando aparecían su labor era ya totalmente innecesaria. Por esa razón fueron perdiendo el prestigio que habían ido acumulando y ganándose el rechazo popular. (5)

De ahí que, en un país tan dado a la chanza, a la guasa y a la chirigota como el nuestro, se fuese generalizando popularmente el dicho aún hoy tan comúnmente utilizado de «A buenas horas, mangas verdes» cuando se obtiene la solución a un problema cuando ya no tiene remedio o cuando una cosa llega fuera de oportunidad.

La frase también "alude genéricamente a la sensación generalizada —y la subsiguiente queja— de que los guardadores del orden suelen acudir tarde o a destiempo al lugar donde son necesarios, y que, por tanto, su utilidad es a menudo escasa". (6)

Variantes parecidas de esta frase hecha son "¡A buenas horas!" o también "Tarde, mal y nunca". 

Vamos, como la Caballería, que llega siempre cuando ya no quedan indios...

Notas:

(1) Centro Virtual Cervantes.

(2) (5) España en la Historia.

(3) Buitrago, A. Diccionario de dichos y frases hechas.

(4) ABC Historia.

(6) Doval, G. Del hecho al dicho.

Imagen: Bárbara Rosillo.








Dar mala espina, tener una espina clavada, sacarse la espina, oler a chamusquina, oler a cuerno quemado


No son pocas las ocasiones en las que una persona nos provoca rechazo sin conocerla de nada o que una situación, sin motivo aparente, nos hace presentir que algo malo va a suceder. Es una sensación de incomodidad, de antipatía y de desconfianza que incluso puede llegar a ser de miedo por el recelo que nos produce alguien y que nos hace alejarnos lo más rápidamente posible de esa persona.

A esa impresión que tenemos le llamamos coloquialmente «dar mala espina». A todos nos viene a la cabeza, cuando hablamos de espinas, la desagradable sensación que produce el pinchazo de las púas de algunas plantas como las zarzas o los cactus o de flores como las rosas. 

También nos recuerda lo molesto que resulta apartar las partes duras y puntiagudas del esqueleto del pescado o el peligro de que alguna de sus espinas nos pinche en la garganta.  La espina tiene también el significado figurado de "pena, desazón o tormento" debido a la iconografía religiosa con la representación de  Jesús coronado de espinas como símbolo de sufrimiento. 

Expresiones relacionadas son «tener una espina clavada» donde la espina es una pena, dolor o frustración que se tiene hace mucho tiempo y es difícil de aliviar y también «sacarse la espina» con el significado metafórico de  desquitarse o tomarse la revancha de algo, pues quien se quita una espina clavada en su cuerpo siente un inmediato alivio que puede ser tanto físico como afectivo. (1)

Hemos dicho que cuando alguien se nos atraviesa y nos cae mal a primera vista no somos conscientes de las razones que nos llevan a que "nos dé mala espina". Científicos e investigadores, sin embargo, sí que conocen las causas de esa sensación que nos alerta sobre una persona a la que acabamos de conocer.

La razón del rechazo se encuentra en la "amígdala", una región del cerebro responsable de las reacciones emocionales instantáneas que percibimos de otras personas.

En este lugar se origina una señal de alerta asociada al instinto de supervivencia frente a posibles situaciones de riesgo e incluso de amenaza  (2) ya que la amígdala compara de alguna manera las circunstancias actuales con otras situaciones pasadas, iguales o similares, que ya tiene catalogadas como peligrosas o amenazadoras. (3).

Un rasgo facial, la voz, la forma de hablar... y otras señales que emite esa persona evocan en nosotros recuerdos de experiencias pasadas o personas desagradables con las que nos hemos cruzado en nuestra vida generando una sensación de rechazo que, al ser automática, no es racional sino espontánea e instintiva. (4) 

Otras versiones más actualizadas de la expresión "dar mala espina" perciben "malas vibraciones" procedentes de una persona en la que no se confía, y de quien se dice también que "nos da mal rollo", es decir, que nos da una sensación de sospecha o de inquietud.

No solo las personas sino también algunas situaciones nos dan "mala espina", es decir, nos producen recelo o un mal presentimiento. Para ello utilizamos expresiones como «oler a chamusquina»  o como «oler a cuerno quemado» .

"Oler a chamusquina" expresa que sospechamos que hay trampa detrás, que barruntamos un peligro porque un negocio o una situación nos da la impresión de que va a acabar mal. Si el olor es "a cuerno quemado" el significado es similar ya que nos hace sospechar que existen intenciones ocultas por lo que no nos podemos fiar.

Ambos modismos parece que provienen de la época los autos de fe de la Inquisición. El "olor a chamusquina" era producido por la quema de libros y escritos sospechosos de herejía, mientras que el "olor a cuerno quemado" hacía alusión a los posibles actos de brujería del sospechoso ya que con los cuernos se representa al diablo y a su representante en los aquelarres, el macho cabrío.

Ni qué decir tiene que de quienes se decía que olían a chamusquina o a cuerno quemado era porque iban a acabar, inevitablemente, en la hoguera, es decir, chamuscados. (5)

En cualquier caso, hay que tener mucho autocontrol para no dejarse dominar por la amígdala cerebral e intentar dar un paso más allá de la mala espina, las malas vibraciones o el mal rollo que alguien nos da porque, a veces, merece la pena darle una oportunidad para conocerle mejor.

O eso, o aquello de "la primera impresión es la que vale". Cada uno que decida.

Notas:

(1) Buitrago, A. Diccionario de dichos y frases hechas.

(2) Saludiario.

(3) La mente es maravillosa.

(4) Nuevo DiarioWeb.

(5) Doval, G. Del hecho al dicho.

Imagen: Plan de Maestría.








¡Ahivá!, ¡ahiva d'iai!, ahineso, ¡ahivalo!, ¡ahivayva!

Las expresiones de hoy son derivadas del adverbio "ahí" aunque podemos verlas escritas de diferentes formas (1) ya que, a
demás de en la de Tarazona y el Moncayo, son ampliamente utilizadas en las comarcas riojanas, castellanas y navarras colindantes.

«Ahiva» es una interjección polivalente con la que mostramos sorpresa, extrañeza, disgusto o incluso alarma y sobresalto, como cuando caemos en la cuenta de que llevamos un rato hablando por teléfono sin haber apartado la sartén del fuego. Por razones de expresividad se puede desplazar el acento prosódico y pronunciarla «Ahivá», (2) siempre como equivalente a ¡caramba!, ¡carajo!, ¡andá!, ¡epa! , etc. (3). 

Pero lo más interesante de la expresión «Ahiva» es que en algún momento se verbalizó convirtiéndose en una expresión de aviso para decirle a una persona que se quite de un sitio. Así, «¡Ahiva d'iai!» sería una forma quizás poco educada pero indudablemente más abreviada de decirle a alguien "por favor, ¿te puedes apartar?" por estorbar allí donde se encuentra. 

El verbo "ahivar" nos da muestras de la originalidad de la idiosincrasia aragonesa. Primero porque solo se conjuga en imperativo; después porque en la segunda persona del plural  se suele utilizar el infinitivo en lugar del propio imperativo: «¡Ahivar d'iai!» equivale a "¡apartaos, quitaos de ahí!". Pero aún lo podemos complicar más convirtiendo el verbo en pronominal diciendo:«¡Ahivaros d'iai!». Y por si fuera poco también se puede decir en tono imperante pero con respeto «¡Ahive d'iai!» si tenemos que dirigirnos a alguien mayor tratándolo de usted.

Otra expresión muy torrellana y tremendamente expresiva es «¡Ahivalo-la!» que indica sorpresa cuando se ve a alguien, especialmente si no se lo esperaba. Equivale a "¡ahí lo-la tienes!". También expresa admiración cuando alguien hace algo con gracia y salero. «¡Ahivalo-la!» también puede significar "¡tómalo!" o "¡ahí te lo mando!", si alguien te echa algo desde la ventana, por ejemplo.

El uso repetitivo de "¡ahivá!",«¡Ahivayba!», es otro versátil modismo utilizado para un sin fin de propósitos como indicarle a un mozo en la plaza o en el encierro que la vaca se le viene encima o expresar sorpresa o admiración para resaltar mucha cantidad o calidad como en "¡ahivayba, cuánta gente!" o en "¡ahivayba, qué chulo!". (4)

«¡Ahivayba» era también una especia de mantra con el que alguien, con no muy buena intención, te iba preparando para las funestas consecuencias que tendría un "chandrío" que habías hecho de pequeño. Ni qué decir tiene que, lejos de tranquilizarte, aún te ponía más nervioso pero seguramente era parte del juego que se traía el "buen samaritano".

Quisiera terminar con "ahineso", una expresión que me encanta porque era muy de la abuela. Es otra de esas palabras que sirve para todo, y para todo la empleaba con ese énfasis que ponía cuando hablaba. Se iba ahineso, venía de ahineso, estaba por ahineso... y cualquier cosa estaba ahineso, justamente en el sitio o lugar que indicaba.

Ya veis lo que da de sí el adverbio "ahí" y sus derivados. Si se os ocurre alguno más, ahineso podéis compartirlo en un comentario.

Notas:
(1) Andolz, R. Diccionario Aragonés.
(2) Fundéu.
(4) Marín Royo, L. M. El habla en la Ribera de Navarra.






Las cosas de palacio van despacio, dar tiempo al tiempo, con el tiempo y una caña, tener mucha correa, tener más paciencia que el Santo Job, aguantar carros y carretas, ni aun buscándolo con candil

Todos hemos visto películas de época en las que los cortesanos deben pasarse mucho tiempo en los pasillos o en salas contiguas a las dependencias reales o de los poderosos para intentar ser recibidos y solucionar así un pleito o un asunto que les concierne. 

De ahí proviene el refrán «Las cosas de palacio van despacio» que aún hoy nos sirve para ironizar sobre la lentitud de la Administración y  la ineficacia de la burocracia, aunque en origen quería decir que debemos dejar que las cosas importantes sigan su curso natural y que esto requiere tiempo, prudencia y una buena dosis de paciencia. (1) También nos sirve para disculpar nuestra propia lentitud a la hora de hacer algunas cosas.

Paciencia requiere también «Dar tiempo al tiempo» , es decir, esperar el momento o la coyuntura oportunos, admitiendo que cada cosa tiene su proceso y que, por mucho que queramos, no se pueden realizar determinadas acciones hasta que no sea su momento. (2) A veces se utiliza también este dicho esperando que el tiempo transcurrido haga que una cosa se resuelva por sí sola o acabe por olvidarse (3) como diciendo que "hasta el mismísimo tiempo necesita tiempo para realizar su trabajo". (4)

Tiempo, habilidad y paciencia es lo que pide «Con el tiempo y una caña», dicho que seguramente tiene su origen en la recolección de higos y brevas desprendiéndolos de la higuera al golpearlos con una vara o caña larga, instrumento que también se utilizaba para recolectar aceitunas. Tanto en un caso como en otro hace falta tiempo y una caña para aprender a golpear adecuadamente las ramas del árbol y recoger la mayor cantidad de frutos sin dañarlos.

Evidentemente la frase también hace alusión al pescador que, armado de su caña, debe hacer acopio de paciencia para lograr capturar, antes o después, algún pez. (5)

Hay otros dichos muy conocidos en relación con la paciencia o, más bien, con lo que solemos denominar "aguantaderas". El primero es «Tener mucha correa» que se aplica al que es muy paciente y sufrido, capaz de soportar bromas y chanzas sin enfadarse. 

La frase alude a la correa del hábito de los monjes agustinos ya que no usaban el cordón o la soga de las demás órdenes religiosas. Los agustinos eran tan famosos como los benedictinos por su paciencia, heredada quizás de su labor de conservación, copia y traducción de antiquísimos libros que no habríamos conocido sin su abnegado y paciente trabajo. Debemos hacer constar que la frase original era "tener más correa que San Agustín". (6)

Otra expresión que proviene también del mundo religioso es «Tener más paciencia que el Santo Job», personaje de la Biblia a quien Dios sometió a durísimas pruebas para comprobar su paciencia. El dicho se aplica a la persona extremadamente paciente y resignada, incluso hasta límites excesivos. (7)

Algo similar a quien tiene que «Aguantar carros y carretas», obligado a soportar como puede todo tipo de contrariedades y a hacer frente a duros reproches y críticas. El dicho es un símil que nos hace imaginar a la persona que está atravesando ese trance como un animal de carga que tira estoicamente de un pesado carro o carreta cargado de dificultades, penalidades y desgracias difícilmente soportables. (8)

Terminaré con un dicho muy torrellano, «Ni aun buscándolo con candil», que resalta la dificultad de encontrar algo a pesar de buscarlo detenidamente, con paciencia y suma atención. 

Expresión que suele atribuirse al comportamiento del filósofo griego Diógenes de Sinope, el Cínico (410-323 a.C.) de quien se dice que llevaba siempre, tanto de día como de noche, un candil encendido para tratar de encontrar un hombre verdaderamente honesto, para él el modelo perfecto de la especia humana. (9)

Aún debe de estar buscando...

Notas:

(1) (4) (8) (9) Buitrago, A. Diccionario de dichos y frases hechas.

(2) Eoi.es/blogs.

(3) Léxico.

(5) (6) (7)  Doval, G. Del hecho al dicho.

Imagen: El estante de la Razón.












Si sale con barbas, San Antón; si no, la Purísima Concepción; por San Antón, gallinica pon, reliento

Cuenta la tradición que un pintor estaba un día realizando el boceto de un cuadro cuando recibió la inoportuna visita de alguien que le preguntó qué se proponía pintar en el lienzo. El "artista", que ya debía ser conocido por su tosquedad y zafiedad tanto en lo personal como en lo artístico, respondió socarronamente: «Si sale con barbas, San Antón; si no, la Purísima Concepción». (1)

Algo parecido debió pensar la autora de la fallida restauración del Ecce Homo de Borja, dicho sea con todo cariño y respeto de quien con su voluntarioso pero malogrado trabajo convirtió una pintura mural de escaso valor artístico en un fenómeno mundial.

El caso es que la frase tuvo un éxito inmediato y pasó a utilizarse en el lenguaje popular para dar a entender que nos da igual el desenlace de algo ya que aceptaremos el resultado, sea el que sea.

Se aplica también cuando no tenemos confianza en la pericia del encargado de ejecutar una obra, incluso si somos nosotros mismos los que tenemos que hacerlo, por lo que admitimos que si acertamos será por casualidad y, si no, nos saldrá otra cosa que nada tendrá que ver con lo que nos proponemos. Lo que tampoco nos va a quitar el sueño. (2)

San Antón tiene cada 17 de enero su día más laborioso ya que los dueños de toda clase de animales y mascotas los llevan para que reciban la bendición del que se considera patrón de los animales. Una bendición con la que el santo les otorga salud y bienestar para todo un año.

Llamado "el de las barbas" para distinguirlo de San Antonio de Padua, es un santo muy querido en el mundo rural ya que, aunque ejerce su patronazgo sobre todos los animales lo hace de una manera especial con los cerdos y gallinas, base de la economía ganadera campesina.(3)

Actualmente las gallinas ponen todo el año pero antiguamente, durante los meses de invierno, fríos y oscuros, dejaban de poner huevos o lo hacían con menos frecuencia. Hacia mediados de enero o principios de febrero reanudaban su actividad ponedora que coincidía con el período en que empieza a haber más horas de luz, siendo ésta un factor clave para que las gallinas pongan huevos. Había también por ello un refrán, «Por San Antón, gallinica pon», que instaba a las "pitas" a que se esforzasen por ayudar  a reponer la despensa.

Es raro el pueblo cuya iglesia no tenga  una imagen que represente al santo con un cochinillo a los pies. En Torrellas el Pilar de San Antón, cuadrado y de ladrillo rojo, contiene una hornacina que alberga la imagen del santo. Antes de 1980 era redondo y muy grande. Por eso, cuando alguien del pueblo engorda se le dice "te estás poniendo como el Pilar de San Antón". 

Los torrellanos acuden a este pilar con sus animales para que el santo los bendiga, dando tres vueltas alrededor del mismo y cantando:

        San Antón como era viejo, 

        le cortaron el pellejo, 

        y le hicieron un tambor,

        viva, viva San Antón,

        el que no mate tocino

        no comerá salchichón. (4)

Además de con la bendición de los animales San Antón se celebra encendiendo grandes hogueras en las calles de los pueblos por lo que también recibe el nombre de fiesta de las Luminarias. El fuego, desde tiempos remotos anteriores al cristianismo, se tuvo como elemento protector y purificador. Las Luminarias de San Antón cumplen pues esa misión protectora con los animales del campo, como las caballerías, esenciales para la subsistencia de los campesinos. 

Hasta finales de los 50 del pasado siglo existía en Torrellas la tradición -recuperada recientemente- de subir desde el soto del Queiles los "bardales" o zarzas con los que se prendía la hoguera de San Antón. Además se subían, tirados por machos, los troncos que habían de alimentarla.

Desde hace casi un siglo hay una familia que es la encargada de encender la hoguera de San Antón y que por esa razón ostenta el mote de "los Bardaleras", orgullosos de haber transmitido el encargo de generación en generación. (5)

El fuego de las hogueras se convierte, año tras año, en un lazo de unión entre los vecinos de todas las edades. A su alrededor comparten risas y cantos y, por supuesto, las carnes de la matanza que se asan en las brasas y algunos tragos de vino para combatir el «reliento», el frío de la noche.

San Antón también se celebra en las grandes ciudades, como Zaragoza, con la bendición de los animales y en muchos barrios de la misma se encienden hogueras con una gran participación popular.

Como en Torrero, mi barrio de toda la vida, aunque ahora no viva allí.

Notas:

(1) Montoto, L. Personajes, personas y personillas que corren por las tierras de ambas Castillas.

(2) Iribarren, J.M. El porqué de los dichos.

(3) Cervantes Virtual.

(4) Ayuntamiento de Torrellas. También puede decirse "morcillón" en lugar de "salchichón".

(5) Heraldo de Aragón.

Imagen 1: Agriturismomantova.

Imagen del Pilar de San Antón: Mercedes Aldana.




Acabar como el Rosario de la Aurora, llevar la cuenta, tener cuenta, parar cuentas, hacerse cuenta, echar cuentas, echa cuentas y te saldrán rosarios

Cuando decimos que algo va a «acabar como el Rosario de la Aurora» estamos vaticinando que una cuestión en la que las partes no están de acuerdo y están discutiendo, va a terminar muy mal, entre riñas y peleas.

Es una de esas frases hechas que todos hemos empleado alguna vez cuando hemos presentido que una reunión, una discusión o una relación iba a acabar de una forma desastrosa, en una trifulca.

Así se dice que acabó el Rosario de la Aurora, que se rezaba -y aún se sigue haciendo en bastantes lugares- al amanecer -de ahí llamarlo "de la aurora"- en procesión por la calle.

Existen, como vamos a ver,  varias versiones para explicar lo que ocurrió en aquel Rosario de la Aurora.

Unos dicen que la prohibición por parte de un alguacil de tales rezos por el escándalo que generaban en las calles produjo un enfrentamiento entre los cofrades, los vecinos y la fuerza pública que acabó en una auténtica batalla campal. (1)

Otros explican que la pelea se produjo entre la cofradía y unos cuantos camorristas pasados de copas que les insultaban y zarandeaban. Parece ser que eran muy frecuentes los encontronazos que se daban con cuadrillas de pendencieros por motivos políticos o religiosos. (2)

Los hay que dan una explicación divertida diciendo que un monaguillo de la procesión soltó una sonora ventosidad cuyo olor ofendió de tal manera al sacristán que éste la emprendió a puntapiés con el acólito acabando los que apoyaban al uno y al otro enzarzados en una tremenda pelea. (3)

Sin embargo, hay una teoría que parece que predomina sobre las demás. Se cuenta que, durante el rezo del rosario, dos cofradías enemistadas coincidieron en un paso estrecho. La negativa de ambas a cederle el paso a la otra desencadenó una gran pelea que dio como resultado varios heridos ya que se llegaron a emplear los faroles de ambas procesiones para golpearse. Se dice incluso que el cura que dirigía una de ellas falleció en el altercado. (4) Esta versión explicaría la razón de que a veces se diga "esto va a acabar como el Rosario de la Aurora... a farolazos".

Y aún hay más versiones ya que son muchos los pueblos que se siguen disputando los farolazos que dieron lugar a la expresión, aunque parece probable que ésta se originó en la localidad gaditana de Espera, (5) donde cuentan que el Rosario de la Aurora terminó de mala manera porque un buey que se había escapado deshizo la procesión dando lugar al pánico de la gente y corneó a una persona a la que ocasionó la muerte. 

El Rosario es un rezo tradicional católico que conmemora los "misterios" o acontecimientos de la vida de Jesucristo y de la Virgen María. Se suele utilizar una sarta de cuentas que recibe el mismo nombre para seguirlo de forma ordenada.

Del uso de este instrumento provienen algunas expresiones, muy utilizadas en Torrellas y en la Ribera de Navarra, que utilizamos sin conocer su origen. Las bolitas o cuentas del rosario sirven para  «llevar la cuenta» (6) de los padrenuestros o de las avemarías que se llevan o que faltan por rezar.

«Tener cuenta» (7) se utiliza con el significado de "tener cuidado" o "tener atención", y era una expresión que nos la decían mucho de pequeños: "ten cuenta de no mancharte la ropa nueva". Parecido sentido tiene «parar cuentas» (8) de "poner atención", "fijarse" o "tener cuidado" como en "para cuentas con lo que te dice, porque tiene razón".

«Hacerse uno cuenta» (9) de algo significa "pensar", "imaginar" o "dar por supuesto", como en  "si haces eso, hazte cuenta que me enfadaré".

«Echar cuentas» (10) indica "tener presente" o "contar" con algo. "Echa cuentas con que vendrán tus primos el domingo".

Y termino con mi favorita, «echa cuentas y te saldrán rosarios», (11) utilizada cuando por mucho que pienses que algo saldrá de una determinada manera, saldrá diferente.

Notas: 

(1) (2) Blogs 20minutos.

(3) Toluna.

(4) Origen de las expresiones.

(5)  e imagen: Blogdruta.

(6) (7) (8) (9) (10) (11) Marín Royo, L.M. El habla en la Ribera de Navarra.












Esto es Jauja, dar duros a cuatro pesetas, no es oro todo lo que reluce, atar los perros con longaniza


Tras el Descubrimiento de América se produjo una verdadera corriente de alimentos y condimentos exóticos hacia el Viejo Mundo, entre los que se encontraban el tomate, el maíz, la patata, el pimiento, el pavo... y el chocolate, del que hablamos en la entrada anterior.

Pero además nuestra lengua se contagió de muchas expresiones y refranes con nombres geográficos referentes a la exploración de los territorios americanos. Es el caso de la expresión «Esto es Jauja».

Jauja es una ciudad de la zona central de Perú, fundada por Francisco Pizarro. Debido al entorno favorable donde se localiza, con bellos paisajes, clima suave, tierras fértiles y abundancia de metales preciosos los incas almacenaban allí gran cantidad de riquezas y de manjares.

De todo ello se aprovecharon los conquistadores españoles a quienes aquello les pareció un lugar idílico y paradisíaco donde no faltaba de nada y todo eran placeres y comodidades.

Además, el aire saludable de la región era muy beneficioso para tratar enfermedades como la tuberculosis, todo lo cual sirvió para que en España empezara a circular la leyenda en la que Jauja se idealizaba hasta el punto de creer que las calles de la ciudad estaban empedradas con piñones, de los árboles colgaban buñuelos y por los ríos fluía leche y miel. (1)

Éstas y otras exageraciones por el estilo se debieron en parte a la obra "La Tierra de Jauja" del dramaturgo Lope de Rueda  quien, animado por los relatos que contaban los conquistadores y echándole aún más imaginación, llegaba a afirmar que en Jauja hasta por dormir te pagaban dinero y que, si se insistía en trabajar, te fustigaban. (2)

La mezcla de las invenciones de Rueda y de los fantásticos relatos de quienes habían visitado la ciudad peruana hizo que empezara a popularizarse el dicho «Esto es Jauja» que se refiere a cuando nos encontramos ante una situación placentera en la que todo se nos regala sin ningún esfuerzo por nuestra parte, ya que todo son facilidades. (3)

Sin embargo, algunos autores apuntan que la leyenda de Jauja como si de un paraíso terrenal se tratase, se debió a una propaganda de estado para lograr atraer a nuevos colonos y soldados a la aventura americana. 

La razón se debe a que, tras el regreso de Colón de su primer viaje, comenzaron a extenderse los relatos de las penalidades que había que superar en la travesía: enfermedades, hambrunas e incomodidades que, al ser contadas por quienes las habían vivido, ocasionaron que fuera muy difícil reclutar marinos para el segundo viaje. (4)

Para neutralizar dichos relatos y con la idea de crear un reclamo para engatusar a la gente para que se embarcase, se divulgó en gran medida la fábula de Lope de Rueda sobre la falsa tierra prometida de Jauja.

Otras expresiones relacionadas con Jauja son "dar duros a cuatro pesetas", que se decía antes de que la moneda española cambiase al euro y que significa que nadie regala nada; o también "no es oro todo lo que reluce", que recomienda desconfiar de las apariencias ya que no todo lo que parece bueno lo es realmente.

Otro dicho que se emplea irónicamente a quien pondera demasiado las grandes bondades y beneficios de un lugar, de una acción o de una situación es "atar los perros con longaniza", que proviene de otra fábula.

Parece ser que a una fábrica de embutidos de un pueblo de Salamanca entró un día un perro que molestaba. Una de las empleadas tuvo la brillante idea de atarlo a la pata de una silla. Lo que hizo, para alegría del chucho, con una ristra de longaniza.

Quienes lo vieron lo interpretaron como símbolo de la opulencia con la que vivía el dueño de la fábrica, ya que se podía permitir tales dispendios. (5)

Y aquí terminamos por hoy, pues todos tenemos obligaciones que nadie nos va a resolver.

¿O es que pensabais que esto es Jauja?

Notas:

(1) ABC Historia.

(2) (4)  Blogodisea.

(3) IberHistoria.

(5) Buitrago, A. Diccionario de dichos y frases hechas.

Imagen: 10sohail.blogspot.com