Tener el mono, más cabreado que un mono, ¡leña al mono!, monicaco, monosabio, volverse mono o mico, más feo o pelado que el culo de un mono

Como sé que sois adictos a este blog y a duras penas podéis esperar siete días a que aparezca la siguiente entrada, he querido comenzar la de hoy con la expresión «Tener el mono»referida al síndrome de abstinencia que sufren los drogadictos y, por extensión, a cualquier persona que añora mucho algo o a alguien porque hace mucho tiempo que no disfruta de ello.

Curiosamente, aunque parece muy española, la frase proviene de los USA donde los adictos a las drogas, cuando tenían el síndrome de abstinencia afirmaban que era como "tener un mono montado sobre su espalda" (having a monkey on one's back). Al decir "tengo el mono" expresaban la sensación de angustia y malestares diversos que la carencia de la droga les producía. (1) 

Los pobres simios también se utilizan para expresar ira o enfado, incluso un cabreo descomunal como en «Estar más cabreado que un mono» o que una mona, aludiendo al comportamiento de estos animales cuando se enfurecen. (2) 

Hay otra expresión coloquial que tampoco los deja en buen lugar. Se trata de «Leña al mono», que se popularizó a partir de un programa de televisión de los años 90 titulado "Leña al mono que es de goma". Con ella "se remarca la necesidad de perseverar en algo para conseguir un fin, aunque para ello sea necesario recurrir a la violencia". (3) Sería similar a "dale duro" o "dale caña".

Posiblemente el origen del dicho "¡leña al mono!"  se encuentre en los circos donde para conseguir que los simios hicieran sus piruetas y monerías se emplearían métodos brutales como castigarlos y golpearlos. También podría ser que el mono de la expresión se refiera al muñeco de trapo o de goma de las casetas de feria contra el que se tiran las bolas para conseguir el premio correspondiente. (4)

Existen otras expresiones despectivas con el mono como protagonista. Una de ellas sería «Monicaco», vocablo del siglo XVI que es un cruce entre "monigote" y "macaco", especie de mono de cabeza chata y bastante feo cuyo nombre procede del portugués. Se aplica "a las personas insignificantes y de poco valor y en especial se refiere a niños y adolescentes cuando se les quiere hacer bajar los humos o la petulancia". (5)

Otra expresión que se originó de forma irónica e insultante fue «Monosabio», nombre que recibe el mozo que durante una corrida de toros realiza tareas de ayuda al picador. Utilizan un uniforme compuesto de gorrilla, pantalones blancos y una camisola de color rojo.

Parece ser que en 1847 llegó al Teatro Cervantes de Madrid un espectáculo en el que un grupo de monos amaestrados que eran llamados "Los monos sabios" llevaban una camisola roja en uno de los números. Algunos de los espectadores vieron enseguida la relación entre los simios vestidos de rojo y los mozos del picador pasando a llamar a éstos "monos sabios"Con el tiempo se popularizó el término y acabó juntándose las dos palabras, quedando en monosabio, como lo conocemos en la actualidad. (6)

Hay, en fin, quienes parece que están sufriendo una mutación cuando pronuncian frases como «Me estoy volviendo mono» u otra bastante similar como es «Me estoy volviendo mico» con las que expresan agobio, confusión, gesticulando como podría hacerlo un simio, moviéndose, rascándose la cabeza, agitando los brazos... porque les está costando mucho esfuerzo el logro o la realización de alguna cosa y eso les hace impacientarse y alterarse. (7)

También se le dice "mico" a quien es feo, flaco y escuálido (8) comparándolo con dicho mono de cola larga y nariz chata de la selva amazónica el cual, por otra parte, no es muy mono que digamos.

Y es que, si bien a veces empleamos "mono" como sinónimo de bonito o gracioso y con los diminutivos "monín", "monino" o "monico" queremos expresar sentimientos positivos, lo cierto es que, en general, no tenemos en una gran consideración a los simios.

Dichos como «Es más feo que el culo de un mono» «Más pelado que el culo de un mono» cuando uno no tiene dinero, lo demuestran sobradamente.

Y eso a pesar de compartir el 98% de nuestro ADN con el de un chimpancé, cercanía genética que no les exime de ser explotados para la investigación, el ocio y el divertimento.

Esto unido a la ridiculización que se les aplica mediante los dichos que hemos visto en estas entradas deberían hacernos ver el abuso de los seres humanos ante nuestros parientes evolutivos más cercanos. (9)


Notas:

(1) Psicoterapeutas.

(2) Fraseomanía.

(3) (4) (7) Buitrago, A. Diccionario de dichos y frases hechas.

(5) Etimologías de Chile.

(6) Blogs 20minutos.

(8) Celdrán, P. El Gran Libro de los Insultos.

(9) El Diario.

Imagen: Desmotivaciones.






Dormir la mona; pintar la mona; freír monas; ser un pintamonas; aunque la mona se vista de seda, mona se queda

Las palabras "mono" y "mona" pueden tener también un uso no muy positivo e incluso despectivo  en la lengua hablada habitualmente.

Así, utilizamos «Dormir la mona» para referirnos al sueño que sigue a una borrachera hasta que ésta se pasa.

Para explicar el origen de esta peculiar expresión existen diferentes teorías.

La primera explica que en siglos pasados los marinos que transportaban monos desde África les hacían beber vino o ron para divertirse con sus reacciones.

Otra hipótesis se centra en la costumbre de hacer ingerir alcohol a los monos de las ferias y circos ambulantes para que se quedaran quietos por las noches. El hecho mismo de llamar "mona" a la borrachera puede venir de comparar los andares de los simios con los de las personas ebrias.

El uso del término "mona" como borrachera y el acto de embriagarles dio lugar al dicho "dormir la mona" (1) que es a donde se suele mandar al borracho que se pone pesado y al que todo el mundo se quiere quitar de encima.

Otras expresiones que emplean la palabra "mona" son «Pintar la mona» y también «Freír monas» aunque no tienen nada que ver con dicho animal sino con las "Monas de Pascua", roscas u hornazas hechas con huevos, sabrosos dulces típicos que se disfrutan al final de la Semana Santa en muchas zonas de nuestro país. (2)

"Pintar la mona" puede significar también estar de más en un lugar, no pintar nada. Sería equivalente al "Pintas menos que Pichorras en Pastriz".

Mandar a alguien a  "Freír monas" sería decirle que se vaya a molestar a otra parte. Equivale a mandarle a "freír espárragos" o "freír churros", como también a "hacer puñetas" o a "escaparrar". Versiones todas ellas suavizadas del mítico "a la mierda" de Labordeta que les soltó a los "respetuosos" diputados del PP cuando le llamaron "cantautor de las narices".

Despectiva es también «Ser un pintamonas», expresión con la que podemos referirnos a un pintor de poca monta, a quien tiene poca relevancia a pesar de presumir de ella o a quien se dedica a holgazanear y hacer el vago.

Aunque se desconoce su origen, el vocablo "pintamonas" es antiguo, pues ya Calderón de la Barca lo utilizó en una de sus comedias. El término también aparece en el semanario humorístico "Monos" (1904) aludiendo a los artistas que realizaban viñetas y caricaturas que les suponían poco trabajo. (3)

Terminaremos esta entrada con un dicho conocidísimo también relacionado con la capacidad imitadora de los monos. Se trata de «Aunque la mona se vista de seda, mona se queda» que como todo el mundo sabe significa que hay cosas que, por mucho que intentemos esconder o disfrazar, siempre seguirán siendo como son. Y es que "la condición de cada uno o los defectos naturales no se pueden encubrir ni cambiar con mejoras meramente externas" (4) ya que, a la larga, se descubren.

Más allá de su incierto origen, podemos encontrar referencias a este dicho en diferentes autores y épocas. Como en Esopo, famoso fabulista de la antigua Grecia; en el "Elogio de la Locura" del humanista neerlandés Erasmo de Rotterdam;  en la novela picaresca del Siglo de Oro "Guzmán de Alfarache" de Mateo Alemán; o en la fábula de Tomás de Iriarte "La Mona", que a mi me encanta por lo que os dejo este enlace para que la leáis si os apetece. (5)

En mi opinión esta fábula mantiene plenamente su vigencia en un mundo donde para la gran mayoría prima la imagen, en especial con tantos personajes públicos que aparentan poseer talentos y habilidades que no tienen.

Y aquí lo dejo porque, si no, podría poner ejemplos.


Notas:

(1) (3) Origen de las expresiones.

(2) Fraseomanía.

(4) Centro Virtual Cervantes.

(5) Blogs 20minutos.

Imagen: https://desmotivaciones.es/570740/Durmiendo-la-mona




Ser muy mono o una monada; hacer el mono o monerías; mono de imitación; cucamonas; ¿tengo monos en la cara?; de eso nada, monada

Mucha gente interpreta erróneamente la teoría científica de la evolución de Charles Darwin pensando que los Homo Sapiens Sapiens evolucionamos de los monos pero no es así, aunque compartimos un ancestro común con ellos. (1) 

Este parentesco ha dejado su huella en nuestro idioma, que utiliza unos cuantos dichos y expresiones coloquiales cuyo protagonista es el mono.

En ocasiones con un valor positivo como cuando decimos de algo o de alguien que «Es muy mono» o una «Monada». En el primer caso nos referimos a un objeto pequeño, delicado y primoroso. Dicho de una persona aludimos a su atractivo físico, su gracia o su arreglo y cuidado. Suele emplearse también cuando se trata de bebés y niños pequeños.

En el caso de los niños se acepta que éstos puedan «Hacer monerías» «Hacer el mono», imitando gestos y muecas de los simios, lo que suele provocar la sonrisa de quienes les contemplan. Cuando imitan a las personas mayores se dice cariñosamente que parecen «Monos de imitación» dando por hecho que la imitación es un mecanismo de aprendizaje y que, de forma natural, conforme se hagan mayores irán desarrollando su propia personalidad.

Referida a un adulto, en cambio, la expresión "Mono de imitación" alude a que sus palabras y comportamiento imitan a otra persona a la que está sometida o de la que tiene una fuerte dependencia, sin criterio ni opinión propios como sucede con los monos que imitan los ademanes y gestos de las personas que tienen delante. (2)

Hacemos «Cucamonas» cuando guiñamos y gesticulamos como los monos. Es una expresión coloquial similar a "caricias" o "halagos" que se hacen a una persona para conseguir algo de ella, como sería el caso de un niño que obtiene algo de un adulto con sus cucamonas y zalamerías.

También utilizamos la frase «¿Tengo monos en la cara?» como interrogación cuando nos molesta que alguien se quede mirándonos insistentemente. Sin embargo, su origen parece no tener relación con los simios sino con la palaba "momo" que significa "gesto, figura o mofa que se ejecuta regularmente para divertir en juegos, mojigangas y danzas" ya que el vocablo proviene de Momos, el dios griego de la burla, el sarcasmo y las bromas.

Que alguien tuviese una cara chistosa equivalía a decir que "tenía momos en la cara". Con el transcurrir del tiempo, "momos" se transformó en "monos", palabra parecida fonéticamente y más cotidiana y de uso común. Así, la frase cambió a como la utilizamos actualmente. (3)

Aquí lo dejamos por hoy. No penséis que ya no quedan más expresiones con los monos como personajes principales. 

«De eso nada, monada». (4)

Seguiremos con las monerías en el próximo capítulo.


Notas:

(1) VV.AA. Por qué la clásica ilustración de la evolución del mono al hombre está totalmente equivocada. ABC.

(2) Buitrago, A. Diccionario de dichos y frases hechas.

(3) Blogs 20minutos.

(4) Español avanzado.

Imagen de Andre Mouton en Pixabay 

 





Ser el último mono; ser un cero a la izquierda; ser un don nadie; Don sin din, campana sin badajo

Las expresiones de hoy son despectivas, insultos hirientes y humillantes donde los haya porque denigran a las personas a las que van dirigidos tildándolas de inútiles y de pobres diablos.

Es el caso de «Ser el último mono», es decir, la última persona a la que le cuentan algo, la última que recibe una propuesta, la última a la que avisan para alguna actividad, a quien nadie pide su opinión... la menos importante en definitiva. (1)

Algunos autores opinan que el origen del dicho hay que buscarlo en los circos ambulantes que iban de pueblo en pueblo, una de cuyas atracciones eran las comparsas de monos (2). La creencia mayoritaria se basa, sin embargo, en la costumbre de ciertos monos de colgarse de las ramas próximas a un río cuando desean cruzarlo: El primero se agarra a una rama y luego el resto se va uniendo en una cadena que se balancea hasta que el último que se unió a la misma toca tierra. En cada balanceo van cayendo a la otra orilla. Menos el último mono - el primero en agarrarse a la rama- que cae al agua y se ahoga.

Se dice también por ello que "el último mono se ahoga" poniendo de manifiesto el hecho de que, ante una oportunidad, el último en intentar aprovecharse de ella es quien más perjudicado termina pues su tardanza supone que los demás la hayan explotado antes. (3)

Otra expresión similar por su connotación negativa es «Ser un cero a la izquierda», usada tanto para criticar a otros como para describir cómo se siente alguien en determinadas situaciones.

Con él se quiere decir que la persona a la que se considera o que se siente "un cero a la izquierda" no tiene ningún valor, ninguna influencia, exactamente igual que el cero que se pone a la izquierda de una cifra

Escrito a la izquierda de un número, el cero no produce ningún cambio, no altera su valor: lo mismo es 3 que 03. Por el contrario, el cero escrito a la derecha de un número aumenta el valor de éste: no es igual 3 que 30.

Parece claro pues que el origen del dicho proviene del mundo de las matemáticas, el cual serviría en este caso para herir a alguien dándole a entender que es un inútil o que carece de relevancia. (4)

«Ser un don nadie» es similar a las expresiones anteriores ya que también se aplica a la persona sin importancia pero la diferencia es que, en este caso, ésta se considera a si misma imprescindible y muy valiosa.

Un "don nadie" sería un "sujeto insignificante que gusta de darse pisto y adopta posturas propias de las personas de calidad, siendo un mierda.  El don se antepuso al nombre por dignidad y honor, como la etimología indica: del latín dominus = señor, escrito al principio domnus, título dado a reyes, obispos y nobles, y en algunos casos también a los santos. Sin embargo empezó a darse el tratamiento con retintín a quien a todas luces no lo merecía, convirtiendo la voz en refuerzo de insulto". (5)

Llegados a este punto no puedo dejar de recordar a tantos famosillos y famosetes televisivos que a cualquier hora del día, a pesar de ser auténticos "don nadie" sin estudios ni educación, se atreven a opinar como expertos en cualquier materia osando incluso cuestionar a quienes verdaderamente son especialistas debido a sus carreras y a su práctica profesional. El mundo al revés...

Los hay también que viven de las apariencias, alardeando de ser importantes sin serlo. A éstos se les aplica una expresión que oí muchas veces en labios de la Tía Inés que era, por otra parte, poco dada a dichos y dicharachos

Se trata del contundente  "Don sin din, campana sin badajo"  que "indica la irrelevancia que suponen los títulos si no se tiene dinero". (6)

El refrán hace una comparación entre la importancia que se le da al dinero, apocopado en forma de "din", y la imposibilidad de que una campana realice su función si carece de la pieza que cuelga en su interior o badajo, que al moverse y golpear sus paredes hace que suenen.

Y es que, lamentablemente, el respeto y la consideración social suelen depender del dinero y de los bienes materiales que se tienen como demuestra la letra de la canción "Sarandonga", un clásico que interpretaron desde Lola Flores hasta Compay Segundo:

"Cuando yo tenía dinero, me llamaban Don Tomás. 

Como ahora ya no lo tengo, me llaman  Tomás  na más".


Notas:

(1) Palabras por Madrid.

(2) Buitrago, A. Diccionario de dichos y frases hechas.

(3) Frases para la historia.

(4) Irazusta, M. Eso lo será tu madre: la biblia del insulto.

(5) Celdrán, P. El Gran Libro de los Insultos.

(6) Biodiversidad Virtual.

Imagen: MonkeyWorlds.





En martes, ni te cases ni te embarques

Se considera que el refranero español está compuesto por decenas de miles de refranes, siendo con diferencia "el más copioso de todas las lenguas e incluso países". (1)

Refranes y superstición tienen un origen popular común en el mundo rural y doméstico pero son muy pocos los refranes que recogen verdaderamente creencias supersticiosas, (2) es decir, que no tienen fundamento racional y que atribuyen carácter mágico o sobrenatural a determinados hechos que pueden proporcionar buena o mala suerte.

Este sería el caso de considerar popularmente al martes como día funesto y de infortunio, de mal agüero para hacer cosas importantes, creencia que tiene su reflejo en el refrán «En martes, ni te cases ni te embarques».

Su origen es incierto, circulando diversas teorías al respecto. La más extendida es la que explica que en la mitología latina el martes estaba consagrado a Marte, dios romano de la guerra. Al estar regido por el planeta rojo, el de la destrucción, la sangre y la violencia, se considera un día inadecuado para acometer cualquier tipo de empresa o una singladura importante.

Otra posible razón para elegir al martes como día de mal fario tiene que ver con el antisemitismo de nuestro pasado histórico. Los judíos consideraban el martes un día muy apropiado para casarse, siendo símbolo propicio de fertilidadNo resultaría extraño que los cristianos peninsulares vieran esta tradición como una costumbre judaizante y por esa razón eligieran el martes como día negativo para contraer matrimonio, lo que explicaría el "ni te cases" del refrán. (3)

Hay más motivos históricos para considerar al martes un día de mala suerte. Un martes de mayo de 1453 cayó la ciudad de Constantinopla, lo que supuso un profundo trauma para los cristianos de la época.

Martes era también, en opinión de algunos estudiosos, el 7 de septiembre de 1134, día en el que Alfonso el Batallador fue vencido y muerto por los moros en la Batalla de Fraga. Otros opinan que ese día era viernes lo que dio lugar a otra creencia supersticiosa: la de que los tres días de la semana en los que entra la letra "r" -martes, miércoles y viernes- son días infaustos.

Y no digamos si el martes coincide con el decimotercer día del mes. Desde la antigüedad el número 13 fue considerado como de mal augurio debido a la Última Cena de Jesucristo al que Judas, el invitado número 13, prototipo de maldad y de traición, vendió por  treinta monedas. El capítulo trece del Libro del Apocalipsis corresponde asimismo al Anticristo y a la Bestia.

Otras culturas como la nórdica relacionaban a este número con Loki, el dios bromista generalmente relacionado con la maldad. En el Tarot, el número XIII simboliza la muerte. (4)

Estos y otros muchos hechos más o menos legendarios son los causantes de que el martes y 13 provoque en mucha gente un miedo irracional que tiene nombre propio: la trezidavomartiofobia. (5) 

Lo cual se traduce en que en algunos edificios no haya piso 13, en ciertos hoteles no se aloje nadie en las habitaciones 13 o que en determinadas aerolíneas no tengan fila 13 en sus aviones o hagan suculentos descuentos los días 13 de cada mes para evitar el descenso en el número de reservas.

En cuanto al término "embarcarse" no debe tomarse en sentido literal de realizar un viaje en una embarcación sino como tomar parte en un negocio difícil o arriesgado (6) que puede no alcanzar los objetivos deseados si se realiza en martes y mucho menos si es día 13.

Podemos ver que las justificaciones históricas o religiosas de estas creencias ajenas a la razón son tan variadas como poco convincentes. En mi opinión, cualquier día es bueno para iniciar un proyecto o irse de viaje.

No en vano el 99 % de las entradas de este blog han sido publicadas en martes.

Aunque ninguno era 13, tampoco hay que tentar a la suerte...


Notas:

(1) Santiago Álvarez,C. Refranes de tema entomológico. Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes.

(2) Álvarez curiel, F. El refranero supersticioso español. Centro Virtual Cervantes.

(3) Fraseomanía.

(4) Wikipedia.

(5) Wikilengua.

(6) Blogs 20minutos.

Imagen: La perfecta prometida.






Cundir más que el arroz; pasarse el arroz; que si quieres arroz, Catalina; arroz y gallo muerto


Además de ser uno de los alimentos que más sacian, siempre se ha dicho que el arroz cunde mucho ya que se hincha y aumenta su volumen con la cocción. Por esa razón, uno de los significados de "cundir" es "dar mucho de si" o "dar la impresión de que hay más cantidad". (1)

Por ello es muy común en Torrellas, refiriéndose a una persona que abunda mucho porque está en todas partes y a todas horas, (2) decir que «Cunde más que el arroz» , comparación que suele utilizarse frecuentemente con los niños especialmente movidos y que dan mucho "tormento".

También se dice que una faena cunde cuando se hace con soltura, pronto y bien, adelantando y progresando mucho en poco tiempo. De hecho, si se le dice a alguien "¡Que te cunda!", se le está deseando una buena productividad en el tiempo que va a dedicar a un trabajo. (3)

Se dice también que "el arroz está pasado" cuando, pasado su punto óptimo de consumo, se reblandece y se convierte en incomible. De ahí que se diga que a alguien «Se le ha pasado el arroz» cuando deja pasar el momento oportuno o la época más propicia para algo (4) y  más en concreto si ha llegado a esa etapa de la vida, conocida como madurez, sin tener pareja ni hijos

La frase puede ser dirigida a un hombre maduro que sigue soltero y al que, por esa razón, también se le dice "solterón" o, como en Torrellas, "mozo viejo". Pero en realidad es toda una perla machista que solía decirse "cuando a una moza se le pasaban los años de lozanía, los años de merecer, los años jóvenes, en una palabra que se estaba haciendo mayor y dejaba de poder tener hijos". (5)

Aunque esta frase causaba verdadero pánico en las mujeres de antaño hoy, afortunadamente, ha perdido todo valor puesto que ser madre no está ya sujeto a tener que encontrar un marido o compañero de vida o se puede optar también por no tener descendencia. También es una opción no casarse o ni siquiera tener pareja.

Los oídos sordos que hacen muchas mujeres en la actualidad al "arroz pasado" de la expresión anterior nos llevan a recordar otra que ya vimos en su momento en este blog. (6) 

Se trata de «Que si quieres arroz, Catalina», de inciertos orígenes pero ampliamente utilizada para referirse a quien no escucha o finge no escuchar porque le da lo mismo lo que le digan. Si tenéis interés aquí (7) aparece una nueva teoría sobre su origen para que podáis elegir la que más os agrade ya que todas ellas son discutibles.

Ya veis cómo cunde el arroz. Tanto es así que en Torrellas -también en otros lugares- cuando alguien te pregunta qué vas a comer y se quiere ponderar la esplendidez de un banquete o de una comida festiva y, al mismo tiempo, ocultar el menú para que sea una sorpresa, se le suele responder «Arroz y gallo muerto».

El origen del dicho parece que hay que buscarlo en la celebración del carnaval durante la Edad Media, época en la que solían colgar un gallo cabeza abajo. Los jóvenes, con los ojos vendados, daban palos al aire  con una estaca en una especie de cucaña salvaje hasta que uno de ellos lo mataba y se quedaba con él como premio. (8)

Como es lógico, el ganador invitaría a los amigotes y para ello nada mejor que guisar el gallo con arroz, plato habitual de aquellos tiempos, por aquello de lo que cunde. Con el tiempo el dicho "arroz y gallo muerto" adquiriría su significado actual de garantía de comida de fiesta.

Y como de arroz se trata, no puedo resistirme a terminar con el estribillo de una jota que se emplea cuando alguien te dice algo que no tiene nada que ver con lo que estabais hablando:

"Y como sé que te gusta el arroz con leche, por debajo de la puerta te echo un ladrillo".

¿Quién da más?


Notas:

(1) Minoría de uno solo.

(2) (5) Marín Royo, L.M. El habla en la Ribera de Navarra.

(3) Wikcionario.

(4) (8) Buitrago, A. Diccionario de dichos y frases hechas.

(6) Ver "Que si quieres arroz, Catalina; como quien oye llover" (18-12-2019)

(7) Emitologías.

Imagen: Estrellas de lana.




Dar una somantapalos; encima de cornudo, apaleado; varapalo; dar palo

Aunque como en tantas otras expresiones hay discrepancias sobre su significado, la expresión «Dar una somantapalos» -o su variante "de hostias"- da a entender que alguien es golpeado mucho y en todo el cuerpo, recibiendo una paliza propinada con tanta saña como contundencia. (1)

Siglos atrás era frecuente utilizar una manta para cubrir a aquel que iba a ser golpeado o apaleado, costumbre que explicaría el origen de la palabra "somanta", formada por la preposición "so" -"debajo de algo"- y "manta", la pieza que sirve de abrigo en la cama

De ahí que "somanta" tenga un significado literal de estar "debajo de la manta" o "cubierto por la manta" y otro figurado de "estar bajo los golpes", es decir, cubierto de golpes por todos lados como lo estaría bajo una manta. (2)

Otras versiones apuntan a que la somanta sería la sobremanta, la colcha o cubierta, es decir, golpes sobre golpes .(3)

Algo parecido de quien se dice «Encima de cornudo, apaleado», refrán que suele usarse en general para subrayar que alguien, sin merecerlo, resulta víctima por partida doble y concretamente cuando, además de ser el engañado, le toman por culpable y se lleva los palos.

Este dicho se hizo muy popular a partir de un relato recogido por diversos autores españoles del siglo XVI aunque su origen se remonta a uno de los cuentos de El Decamerón del escritor italiano Giovanni Bocaccio (1313-1375). 

"En él se narra la astucia de una mujer que, prendada de su criado a espaldas de su marido, urde una estratagema para conseguir a la vez ver realizado su deseo amoroso y eludir las consecuencias que de ello pudieran seguir, haciendo que su marido no sólo no ignore el hecho, sino que encima lo interprete de modo que la pareja de enamorados salga con ventaja del lance. 

Para ello, la mujer comienza por contar a su marido que el criado la persigue amorosamente desde hace tiempo y que incluso la ha citado esa misma noche en el corral, a lo que ella no se ha negado para así poder vengarse a conciencia de tan desleal criado. A tal fin, convence al marido de que se vista con sus ropas y sea él el que, guarecido en las sombras del patio, sorprenda al mozo y le dé su merecido.

Llegada la noche, el marido parte a cumplir el plan, mientras la mujer se reúne con su amado en el dormitorio. Cumplidos sus deseos eróticos, el criado, cómplice de los planes de la mujer, sale al patio armado con un garrote y al descubrir al amo (disfrazado de ama) le arrea una somanta de palos, aduciendo que la mujer adúltera se merece ese escarmiento y que su lealtad a su amo así le obliga.

 De esta forma, el marido resulta al cabo, tras de cornudo, apaleado, aunque lo da por bien empleado pues el equívoco, a su modo ingenuo de ver las cosas, ha demostrado la fidelidad del criado y la honestidad de su esposa". (4)

Aunque el pobre marido no se libra de recibir un «Varapalo», que en su sentido literal se refiere a los golpes, lesiones y heridas que se dan con una una vara o palo largo, al menos puede ahorrarse el daño moral y la pesadumbre que supondría saber con certeza de la infidelidad de su esposa y que le dan a  la expresión su sentido figurado.

Y es que ya decía el poeta latino Juvenal  que "el marido es el último en enterarse del deshonor de su casa" y todos aquellos que están al cabo de la calle suelen decidir que el silencio es la actitud más sabia bien porque «les da palo»  -vergüenza en el argot juvenil- bien por prudencia o bien por miedo a interferir y salir escaldado al ser tachado de mentiroso o envidioso. (5)

Y con esto terminamos, que ya está bien de palos.

Notas:

(1) (3) Buitrago, A. Diccionario de dichos y frases hechas.

(2) Blogs 20minutos.

(4) Doval, G. Del hecho al dicho.

(5) El Mundo.

Imagen: Artedrez.